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¿Quiénes somos?

Cómo nació EkoKids

Hay una escena que se repite en el consultorio.

Una casa apurada. Una sociedad que empuja. Y en el medio, alguien chico que quiere una cosa mientras en casa se espera otra. El amor está siempre. La información, a veces.

De ahí salió EkoKids, y de una idea simple. Cuando alguien descubre temprano qué le gusta, sea pintar, programar, andar en patines, hacer música, mirar el cielo con atención o construir un robot, eso queda. Es un lugar propio al que se puede volver. El día que algo incomode, hay adónde ir.

Eso tiene un nombre: factor protector. Y cuanto antes empieza a construirse, más tiempo puede acompañar.

Por eso acompañamos a la niñez y a la adolescencia a descubrir qué les entusiasma. Y en ese camino impulsamos habilidades que sirven mucho más allá del encuentro: pensar por cuenta propia, trabajar con otras personas, volver a intentar.

Acompañamos también a las familias. Para poder recordar, en medio del apuro, algo simple: están aprendiendo. Sostener ese tiempo nos toca a nosotros.

Propósito

Que la niñez y la adolescencia descubran de lo que son capaces.

Qué les gusta, qué les sale bien y todo lo que todavía pueden descubrir. Usamos la tecnología para sostener un espacio donde cada intento tenga su tiempo. Porque eso que entusiasma se vuelve un faro: cuando algo incomoda, marca hacia dónde volver.

Misión

Crear experiencias de aprendizaje que impulsan habilidades para la vida.

Pensamiento crítico y lateral, creatividad, resolución de problemas, trabajo en equipo, autonomía, volver a intentar y confianza. Y acompañar a las familias, para mirar con más información, más perspectiva y menos apuro. Porque crecer es algo que pasa en red y se sostiene en red.

Visión

Una generación que comprenda la tecnología, la cuestione y la ponga al servicio de las personas y del planeta.

Que sepa pensar diferente y construir con otras personas. Y que, sobre todo, sepa que puede.

Qué trabajamos

Qué trabajamos en EkoKids

Hay dos cosas que nos importan especialmente.

Que cada quien descubra qué le gusta y qué le sale bien. Puede no ser la tecnología. Puede ser el agua, un instrumento, un caballo. Lo que ofrecemos es una puerta más para probar, y si esta resulta ser la suya, encontraron un lugar propio al que van a poder volver siempre.

Y habilidades para la vida. Cuando decimos eso hablamos de algo concreto: lo que queda cuando el robot ya se guardó. No son contenidos que se aprenden y se olvidan. Son maneras de pararse frente a algo nuevo, y sirven en la escuela, en casa y dentro de veinte años.

Estas son.

Pensamiento crítico

Un juego pide la ubicación para funcionar. ¿La necesita de verdad? Acá aprenden a preguntar quién hizo esto, para qué, qué datos pide y por qué. A distinguir un dato de una opinión y a reconocer cuándo una fuente es confiable. Es la que más van a usar fuera del encuentro, todos los días.

Pensamiento lateral

El robot tiene que subir una rampa y las ruedas patinan. No hay más ruedas. ¿Qué otra cosa hay sobre la mesa? Si el pensamiento crítico evalúa lo que ya existe, el lateral inventa lo que falta. Los dos se necesitan, y son distintos.

Creatividad

Imaginar algo que todavía está solo en la cabeza y encontrar la manera de hacerlo real. La tecnología es donde lo practican. La capacidad sirve en cualquier parte.

Resolución de problemas

Frente a algo demasiado grande, encontrar por dónde empezar. Partirlo en pedazos, probar uno, ajustar y seguir. Es una de las cosas más difíciles de enseñar y de las que más se notan después.

Trabajo en equipo

Repartir roles, escuchar, defender una idea y también saber soltarla cuando otra es mejor.

Autonomía

Animarse a probar antes de pedir ayuda. Tomar decisiones propias y hacerse cargo de ellas. En casa se nota: empiezan a resolver cosas que antes traían.

Volver a intentar

El robot que se resiste, el código que falla, el desafío que sale recién al quinto intento. Acá el quinto intento es parte del método.

Confianza

Muchas veces es la primera vez que algo les sale por su cuenta. Lo logran, y algo cambia: descubren que pueden. Esa certeza se la llevan puesta.

Hay un momento que se repite y no lo vemos venir. Alguien termina algo sin ayuda y busca con la mirada a quién contárselo. La cara de esa persona adulta también cambia.

Eso es lo que hacemos.

Equipo

Una misma manera de mirar la niñez

Nos une una misma manera de mirar la niñez: con curiosidad, respeto y tiempo. Y las ganas de aportar algo bueno a nuestra comunidad.

Trabajamos de manera voluntaria, vivimos en distintos países y llevamos EkoKids a donde nos invitan. Cada quien tiene su rol, pero todo el equipo está pendiente de lo mismo: que la niñez y sus familias se lleven una experiencia que valga la pena.

Sol Argento

Sol Argento

Fundación y Dirección

Guía EkoKids desde su primera idea y cuida que cada propuesta conserve el sentido con el que nació. Acompaña a las familias a mirar con atención a quienes crecen a su lado, darles tiempo y valorar lo que hace única a cada persona.

Pablo Montiel

Pablo Montiel

Coordinación General

Recibe, sostiene y resuelve lo que cada momento requiera. Aporta la calma necesaria cuando todo pasa al mismo tiempo y, lo más valioso de todo, siempre está.

Jeremías Romano

Jeremías Romano

Comunicación y diseño

Le da forma y voz a EkoKids en la web, las redes y cada pieza que se comparte. Trae una idea más y encuentra la manera de hacerla posible. Cuando está en el lugar, se le nota que quiere estar ahí.

Verónica Becharouch

Verónica Becharouch

Vínculo con las familias

Abre la puerta a cada familia, cuidando que se sienta parte, escuchada y bienvenida. Resuelve rápido lo que haga falta, y lo hace con calidez.

Morena Romano

Morena Romano

Fotografía oficial

Transforma momentos reales en imágenes que transmiten la alegría, el cuidado y el propósito de EkoKids. Tiene una mirada atenta que encuentra la belleza en los pequeños gestos de cada jornada.